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| Fuente: Imágenes de Google |
Ya conocía esta obra y el significado que guarda, pero nunca me había parado tanto tiempo a observarla como esta vez. La desesperación, la tristeza y la inseguridad se perciben inmediatamente. Esa facilidad de transmitir tales sensaciones fue una de las razones por las que escogí La mujer que llora, de Pablo Picasso, de estilo cubista.
Sin duda uno de los rasgos más llamativos de esta obra es el contraste de colores empleados. Pasa de tonos intensos, como el amarillo y el rojo, a un tono apagado y frío, como el azul o el blanco de la boca, lo que parece ser un pañuelo y la mano de la mujer. Sin embargo, lo primero en lo que me fijé fue en sus ojos, abiertos de par en par, que parecen rotos por aquello que ve, pues le aterroriza.
También me llamó la atención el sombrero rojo con su gran adorno y el pelo, bien cuidado, que aportan elegancia a la dama. En mi opinión, esto se contrapone con el color verde de la mitad de su rostro, puesto que este aporta un toque horripilante, oscuro e incluso tóxico.
¡Y aquí mi propia colección de arte!
¡Un intento de arte vanguardista!